viernes, 20 de mayo de 2011

El nacimiento energico del mar, la pompa de la cometa y sirenas de la luz.

Toda la miel en su punto exacto de azúcar, sangre y amor erupcionó brotando del volcán, que era el pecho de la tierra, y en su densa textura abrazaba al mar vertiéndose en él, mezclándose en su magnetizada salinidad, y en la ondulación fluyente de las olas. Impregnando el contraste daba a los seres que allí vivían el alimento que les convertía desde dentro en su centro, en un oro radiante. Daba a luz el mar, a los peces-sol, abría los huevos y los animales salían fuertes a nadar.
Algunos eran peces-planeta porque el calor de la miel se les quedaba dentro, y eran más tímidos, pero siempre estaban acompañados por las pompas satélites que les recordaban que su vida siempre iba batiéndose con su aleta de fuego interior.

Las langostas, extendían sus lenguas para hacerse largas para probar el azúcar con sal y abarcar más superficie, y después se iban a la costa a acostarse con la tripa llena a llorarle a las conchas de la luna, haciendo pequeños lagos-espejos en los que mirarse por la noche si no volvían al mar.

Las algas se tensaban porque sus hojas tiraban delgadas a la superficie como queriendo llegar al cielo, y se convertían en cordófonos, y cuando las corrientes les daban de soslayo, se escuchaban un punteo de música marina.

Todo esto estaban observando la cometa y el pez alado enlazados en el mar disfrutando del aleteo que este les pedía para nadar. Estaban atentos a la próxima llamada que parecía venir de todos lados porque aquello era fascinante.
Mientras nadaban, con cierta libertad disfrutando de su viaje, olvidándose casi de su misión sin saber donde iban a dirigirse, la cometa se pincho con un erizo redondito y gordito. Tenía en la punta de sus pinchos pequeñas luces de colores, y al contacto con la cometa, esta sufrió un calambrazo que la dejó desorbitada en el agua, desconcertada, y alucinada pues comenzó a ver el reflejo de todo lo que miraba.
- ¡Ten cuidado por donde nadas manta! – Dijo riéndose el erizo como realzando su presencia.- Creo que necesitas visitar a las sirenas de la luz- continuó diciendo.
- Siempre que alguien se pincha conmigo acaba yendo a verlas, ellas me regalaron su resonancia para atraer a los que tienen las notas de sus canciones.- dijo indicándole a la cometa.

Después de que el erizo le contase esto, de inmediato sobre ellos se iba acercando poco a poco una extraña pompa transparente de color verde alga y del tamaño de las conchas de mar, en cuyo interior algo se albergaba agitádo, y desde fuera se escuchaba como una música atrapada, que con la fuerza de su movimiento vibratorio se iba desplazando.
Junto a ella había un caballito de mar del color naranja vivo, pequeño y juguetón que iba lanzándola o se paseaba junto a ella, como si los dos no pudiesen ir por separado.

Sucedía que la cometa estaba iluminada de la misma luz que la pompa, y en cuanto se acercaba más a ellos, se acercaba más de prisa hacia la cometa, y topó con ella, pues conectaba con sus colores, y la canción atrapada envolvió a la cometa, quedando dentro de la pompa. El pez alado absorto de lo que le sucedía a su amiga, sabía por su intuición que no debía dejarla sola, aunque pareciese que se sentía confortable en su pompa. El caballito le invitó a que se agarrase, pues así irían velozmente junto con la pompa de la cometa. Surcaron a gran velocidad los siete océanos.

Durante el viaje, vieron que el caballito era mudo, pero parecía simpático, ayudaba al pez alado a llevar la cadena, ya que la cometa estaba atrapada en la pompa. El pez alado con delicadeza al contacto con él podía imaginar ya al sitio donde irían, se lo contaba el caballito con el calor mágico de su cuerpo dándole confianza.

Nadaban volando en los siete océanos que tan pronto eran azules, como verdes, amarillos rojos… estos tenían el color de sus aguas, y las olas se enroscaban a veces en ellos, pero cogían aire y continuaban su marcha.
Comenzaron a visualizar desde lejos una isla esférica, llena de cascadas de luz, donde desembocaban las aguas rojas, naranjas, amarillas, verdes, azules, añiles y moradas… que con el canto de las sirenas se pintaban e iban fluyendo hasta los mares. La isla era el centro de las cadencias y los inicios de los cantos de la vida del mar.

Estando ya muy próximos al lugar la pompa de la cometa vibraba más, la cometa dentro se asustaba, pues la resonancia de aquel lugar era de la misma intensidad que el canto de su pompa y de un momento a otro iba a estallar.

5 comentarios:

  1. ¿Tendrán que taparse los oídos para no sucumbir a los hechiceros cantos de las sirenas? Aunque seguramente suceda algo menos previsible...

    Besos, marinera.

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  2. gmbnj,kukj yuhk89.
    Eso es lo que escribe mi pequeña comentarista de 2 años y medio que le he contado tu cuento.
    Le ha encantado y a mi también. Colorido, animales y muchos mares.

    Un besazo muy grande.
    Te contamos un secreto. Mi niña se llama Noelia.
    Precioso nombre ¿a que si?

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  3. Jaja, Maite, si seguramente sea menos esperado, aún no sé que sucederá. Besos!

    Hola Kiya, me alegra mucho que le haya gustado a tu hija, su comentario tan cariñoso, y el que se lo hayas contado.
    He pensado en colgar los cuentos con voz en youtube, pero por el momento lo dejaré por aquí, hasta que tenga las ilustaciones.

    La verdad es que si es un nombre precioso, me ha hecho ilusión lo de tu hija, siempre seréis bienvenidas.
    Un besos a las dos!! jaja :D

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  4. Escribes precioso Noelia. Me alegra conocerte. Gracias por tu amistad. Besos.

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  5. De nuevo por tu casa, disfrutando de las cosas que nos dejas. Siempre un placer.

    Saludos!

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